Carrillada ibérica al oloroso de Jerez
Un clásico de los de mojar pan, con pollo tierno, salsa de almendras y huevo, y brócoli para mantener las apariencias.
Hay recetas que no necesitan que venga nadie a reinventarlas. La pepitoria es una de ellas. Este guiso lleva siglos dando alegrías —y provocando discusiones sobre qué lleva una pepitoria de verdad—, pero hay dos ingredientes que difícilmente pueden faltar: almendras y huevo, responsables de esa salsa espesa, sabrosa y peligrosamente amiga del pan. Nosotros la hacemos a nuestra manera: jamoncitos de pollo, tiernos y jugosos, cocinados en una salsa preparada con cebolla, zanahoria, puerro, vino blanco, almendras, huevo y un buen fondo de pollo. Sin atajos raros y dejando que la salsa haga lo que tiene que hacer: saber a guiso. Y como semejante piscina de pepitoria pedía algo que equilibrase el asunto, la acompañamos de brócoli cocinado al vapor, ligeramente aliñado con aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra. El resultado es uno de esos platos que saben a cocina de toda la vida, pero que te puedes comer un martes cualquiera sin tener a una abuela guisando desde las ocho de la mañana. Consejo no solicitado: cuando se acabe el pollo y quede salsa en la bandeja, tú sabrás qué hacer. Nosotros no juzgamos.
INGREDIENTES: Muslos de pollo (53%), salsa pepitoria (27%) [agua, cebolla, carcasas de pollo, vino blanco, zanahoria, harina de trigo (GLUTEN), almendra cruda (FRUTOS DE CÁSCARA), aceite de oliva virgen extra, HUEVO, Ajo, cebolla, puerro, sal, APIO, nuez moscada y pimienta negra], brócoli (18%), aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra.